Sólo si yo, lo primero y más importante, se que soy una persona que está realmente buscando un cambio, bien sea en lo personal, familiar, social o profesional, … un cambio eficaz y permanente.

Un sueño, un deseo, una meta, … si no paso nunca a la acción, no dejará de ser una mera fantasía.

… ese mismo sueño, deseo o meta, con un plan de acción, desde la propia toma de consciencia, y asumiendo uno mismo la responsabilidad, si puede convertirse en una realidad.

 

 

Y un coach

me puede acompañar durante ese proceso:

Invitándome a la auto-reflexión y la auto-observación, para poder auto-evaluarme y verificar mis propias cualidades, identificando también mis propios miedos, mis frenos y mis autolimitaciones,

… mostrándome el camino del auto-conocimiento, identificando mis sentimientos, mis emociones, desde el conocimiento mis propias creencias, aquellas más profundas, llegando a descubrir mis propios valores, y lo más importante, mi forma de honrarlos.

… un coach me puede acompañar a tomar consciencia de mi mismo.

 

Un coach me puede acompañar sin aconsejar, sin juzgar, sin asesorar ni dirigir, sin manipular, desde el respeto:
 
Un coach me puede acompañar a que me mueva, a que salga de mi sitio, a que actúe y cambie:
 

Haciéndome reflexionar, desde las buenas preguntas, para que yo mismo encuentre mi propio camino, mis propias respuestas, mis propias soluciones.

Rascando en mi interior, desde la escucha activa, para extraerme la última gota, para que yo mismo defina y decida el qué, cómo y cuándo … asumiendo yo mismo la responsabilidad del cambio deseado.

 
 

Retándome a abandonar mi zona de confort, mi zona de seguridad, sacando lo mejor y lo peor de mi mismo, logrando que me cuestione, haciéndome reflexionar y dudar.

Motivándome para provocar el cambio, y alcanzar la zona deseada, venciendo la resistencia al cambio, y porque sin dolor no hay cambio.

un coach me puede acompañar a tomar las riendas de mi propia vida.
 
un coach me puede acompañar a ponerme en marcha